“Mi reino por un revolcón” Hanif Kureishi

Mi profundo miedo al folio desnudo se hace incluso mayor cuando lo que tengo delante es la belleza marfil de un proyecto como éste.

Después de varios días sin atreverme a poner un dedo en el teclado a causa del autodesprecio que profeso, me ha llegado a las manos un material digno de compartir     – disculpen a mi subconsciente apoderándose de mí -. Se trata de un escritor con el que me crucé de repente.

El sello de Anagrama aseguraba cierta calidad y el extraño nombre paquistaní, unido a su exótica belleza, me atrajeron. El título me puso en guardia: “Intimidad…”. Sin ni siquiera haber leído la sinopsis, desembolsé su humilde precio de librería de segunda mano – la falta de dinero, el eterno mal del estudiante – y cuando creía que me lo llevaba, en realidad fue él quien me llevó, joder, menuda estupidez acabo de decir.

El libro consiste en la silenciosa reflexión de un hombre casado y con dos hijos la noche antes de abandonar a su familia. Aunque, como toda decisión, ésta no se realiza de manera espontánea.

Sería equiparable a Pedro Páramo, él está muerto, ahora tenemos que averiguar en qué momento lo ha hecho. Jay, nuestro protagonista, explora los resquicios de su vida. Ora relata la relación con sus padres, ora su adolescencia; con los saltos espontáneos propios de un proceso de autoexploración. Para tratar de descubrirlo y de descubrirse.

Relata con una sinceridad abrumadora los entresijos de la vida en una pareja.

Y me pregunto yo… ¿Por qué estoy haciendo semejante mierda? ¿A qué viene esa introducción lamentable hablando de belleza marfil? Y yo que se. Mi inseguridad nace de mi deseo de agradar a dos padres separados. Nunca he intentado imponerme ante ellos, quizá nunca haya tenido voz propia y eso me ha llevado a necesitar de la lectura para abstraerme de mi propia persona y así evitar durante unos segundos estar a solas conmigo.

Pues vaya putada si la lectura me lleva a querer hacer una reseña a un libro y a un autor que me fascinan, y esa reseña me lleva a llenar el texto de bilis y de mis desagradables entrañas por todos lados.

Entiendo que a ti, lector, todo esto te dará completamente igual, pero como no tengo que ver tu feo careto ni tú tienes que ver el mío, puedo hacer que esta prosa decadente te atrape. Porqué si sigues aquí es indudable que eres igual de morboso que yo.

Reflexiones semejantes son las que encontrarás en Hanif. Disfrutemos de las almas desnudas de las Personas a través de la belleza de la palabra escrita. Por esto yo daría mi reino.